Ana Mena: «No puedo decir que alguna vez me hayan impuesto hacer algo»

Ana Mena: «No puedo decir que alguna vez me hayan impuesto hacer algo»

Tiene solo 23 años, pero lleva unos cuantos, muchos, en esto del artisteo. Desde que a los 9 ganara el Premio Veo Veo, la carrera de Ana Mena como actriz y cantante ha ido en continuo ascenso hasta convertirse en una de las artistas más destacadas del panorama musical. Después de varios feat de éxito rotundo, como su colaboración con Fred De Palma, que sigue sonando un año después de su lanzamiento, la malagueña lanza junto a Dellafuente La Pared, un tema que, dice, es ella «en estado puro»..

23 años y es toda una veterana. Sí, muchos años. La verdad es que yo empecé a trabajar en la música casi desde que tuve uso de razón, cuando tenía 8 o 9 años. Eso no quiere decir que no haya tenido infancia ni adolescencia, ¿eh? Yo he vivido todas las cosas que tenía que vivir y lo he hecho a su tiempo. El hecho de cantar no me ha quitado nada de eso. Pero sí es verdad que llevo currando en esto desde muy niña, porque también he hecho cosas como actriz. Ha sido siempre tan vocacional que, gracias a todo ese esfuerzo, hoy se ha convertido en mi profesión y estoy muy feliz de poder dedicarme a lo que me gusta.

Con esa edad, ¿cómo lo tiene una tan claro? Pues no lo sé [risas]. Supongo que era mi manera de expresarme. Esas cosas se ven desde chiquititos. La música era mi manera de jugar, de pasarlo bien. Como al niño que le gustan las motos, pues a mí me gustaba cantar y siempre lo tuve claro.

Y con el apoyo total de sus padres a pesar de esa edad tan difícil. En eso he tenido mucha suerte, porque yo, la verdad, era y soy muy pesada y los tenía a los pobres de un lado para otro. Me acuerdo que, con 12 o 13 añitos, me salían galas en Murcia, conciertos, y mi padre me llevaba desde Estepona hasta allí para luego tener que volver toda la noche conduciendo porque trabajaba al día siguiente a las 7 de la mañana. Y todo porque yo quería e insistía. Nadie mejor que mi familia y yo para saber lo difícil que es el mundo de la música.

«Empecé en la música con 8 años, pero he vivido todas las cosas que tenía que vivir»

Entiendo que no ha tenido padrino y todo ha sido a base de esfuerzo. Si, desde abajo. Estoy muy orgullosa de que haya sido así. Trabajando mucho, pegándome muchas hostias y aprendiendo de ellas. Todo te acaba construyendo con mucha fuerza.

¿Siente que se ha tardado mucho en llegarle el éxito? No. Pienso que las cosas llegan cuando llegan. Las cosas no son todo lo rápidas que nos gustaría. Yo vengo desde abajo, no he salido tampoco de una plataforma donde me pudiese ver mucha gente y entiendo que todo tiene su proceso. Estoy muy contenta por cómo están saliendo las cosas y está evolucionando mi proyecto.

Hizo sus pinitos como actriz. ¿Dejó aparcada la interpretación por la música? No exactamente. La música siempre fue mi primer plan, por así decirlo, pero es verdad que la interpretación me gusta mucho. Además, ambas van muy ligadas. Últimamente lo echo mucho de menos, sobre todo cuando hace tiempo que no haces un proyecto grande, tipo serie. Siempre que me sea posible compaginarlo con la música, estaré encantada de actuar.

¿Se ve ahora en algún otro concurso o talent? Ahora mismo no lo tengo en mi cabeza. Pienso que es una responsabilidad muy grande. Igual que ir a Eurovisión, que hay que ser muy valiente. Ahora estoy centrada en mi música y creo que estamos en un momento creativo espectacular.

«Apuesto todo a una carta»

Se cumplen dos años de su primer disco. ¿Se esperaba que las cosas cambiaran en tan poco tiempo? La verdad es que me han pasado cosas muy bonitas. Cantar con gente que admiraba, el éxito en Italia y ahora también aquí, de la canción con Fred De Palma… No sé, no me esperaba nada porque creo que no es lo que suele pasar. Lo que quiero ahora es aprovecharme de todo eso y seguir currándomelo.

¿Le da tiempo a disfrutar del momento? Intento que sí. Además, yo soy muy disfrutona. Me tocan 5 euros y me echo a brindar con una copa de vino. Creo que tendemos a enrocarnos en detallitos que no tienen importancia y dejamos de disfrutar momentos que sí valen la pena. Hay que pararse, sentarse y saborearlo.

FUENTE: 20 MINUTOS

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